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Así dicho parece que tampoco es gran cosa, y tienen toda la razón. En realidad es una variante de cualquier plato que tenga pechugas de pollo con algún tipo de relleno o acompñamiento. En este caso, para modificar y variar algo lo normal (queso con jamon para el relleno) me he decidido a poner otro tipo de relleno que no es mas que champiñones, vieriras, foie y datiles. Vamos con ello. Lo que se necesita 4 filetes grandes de pechuga de pollo, u ocho pequeños. 1/4 de kilo de champiñones 1 diente de ajo 1 guindilla 1 medallon de foie de pato 4 vieiras 4 dátiles 1 brick de salsa de queso (Esta vez he usado una salsa de queso suave preparada de super. Es realmente sabrosa y suave. Pero podemos hacerla con nata y el queso que nos guste. Recomiendo un queso no demasiado fuerte) 1 latita de huevas de trucha Aceite y sal Las manitas del cocinero Primero vamos a elaborar el relleno. Con un poquito de aceite rehogaremos el ajo cortadito y la guindilla y antes de que se dore le añadimos los champiñones. La carne de las vieiras cortadita las incorporamos a la mezcla anterior y terminamos de cocinar el relleno. La pechugas de pollo las salamos y pimentamos y procedemos al relleno. Una vez puesta la capa de champiñones, añadimos un trozo del foie y un datil. Bridamos la pechuga (si es grande podemos usar una y si son mas pequeñas dos formando un "san jacobo". Con la plancha muy caliente, asamos las pechugas hasta que estén doraditas. En una fuente de de horno pondremos las pechuguitas en el horno a 200 grados durante 15 minutos. A la mesa Presentamos las pechugas coun poquito de carne de vieiras a la plancha, una cucharadota de huevas de trucha roja y la salsa de queso en un ladito. Y a comer. El vino puede ser un tinto Ribera del Duero. Que lo disfruten Este año va a ser un menú ligero para esa "peasso" de noche de fin de año que se nos vine encima. Compensaremos la sencillez, o mejor ligereza, con un buen surtido de vinos y champagne francés para regarlo todo. Para empezar contaremos con los consabidos entrantes a base de jamón de bellota, de Cumbres de San Bartolomé concretamente, unsa gambas blancas de por aquí, un poco de queso payoyo curado y unas tostás de foie con mermelada de tomate. Para primer plato hemos elegido una crema de espárragos blancos con brocheta de salmon ahumado y espárragos trigueros. 1er plato Lo que se necesita (receta para diez personas) - Dos latas de espárragos blancos (grandes claro) - Dos dientes de ajo - Un vaso de vino blanco - Dos puerros - Tres nueces de mantequilla - Una cucharada de maizena - 200 gramos de salmon ahumado - Un manojo de espárragos trigueros - Dos litros de caldo de paloma (si no tenemos, harto probable, podemos cambiarlopor caldo de pollo, gallina o pavo) - 100 cc de nata líquida - Sal y pimienta Las manitas del cocinero Rehogamos los puerros y los dos dentes de ajo en la mantequilla sin que se lleguen a quemar. Añadimos las dos latas de espárragos blancos a la mezcla y la cucharada de maizena, dejándolo hacer a fuego lento hasta que se dore un poquito la harina. Mezclamos con el vino blanco, subiendo el fuego y los dos litros de caldo dejandolo reducir hasta que espese un poco. Todo ello lo pasaremos por la batidora a toda potencia y después colaremos el contenido para evitar la fibra esparraguil. El último toque consiste en mezclar la nata líquida con la crema de espárragos para suavizarla. Sal y pimienta a gusto del consumidor. Los espárragos trigueros los pasaremos por la plancha y los reservaremos A la mesa En recipientes de consomé pondremos la crema de espárragos y pondremos encima de la taza una brocheta de madera en la que pincharemos el salmon y una punta de espárrago verde. Un vinito blanco Rias Baixas es el indicado para este primero (por ejemplo un Martin Codax, un Pazo de San Mauro o un Gran Veigadares - auque este último son palabras mayores por su costo-). 2º plato Vamos a hacer un pescado para este segundo de fiesta. Unas lubinas con muselina de aceitunas negras, salsa de cítricos y con una guarnición de verduras en tempura. Lo que se necesita - 5 lubinas de ración - 1/2 litro de mayonesa - Un tarro de aceitunas negras sin hueso. - Las claras de tres huevos - 2 pomelos - 2 naranjas - 2 limones - 100 gramos de azucar - Zanahorias cortadas en bastones - Pimientos cortados en tiras - Cebolla cortados en tiras - Calabacines cortados en bastones - Sal y pimienta La manitas del cocinero Empecemos a preparar la salsa de cítricos. Mezclaremos los zumos de lo pomelo, las naranjas y los limones en un cazo al que añadiremos el azucar y unas gotas de brandy. Coceremos todo ello hasta que se espese ligeramente la salsa. Rectificamos de sal si es necesario. Las lubinas es el dilema. Habrá que pedirle a nuestro pescadero que nos prepare los 10 lomos quitándo las espinas centrales y laterales. Una vez hecho esto la sencillez es muy sencilla, valga la redundancia. Hacemos los lomos de lubina aen la plancha a fuego fuerte por un lado y otro procurando que no se rompan. No hay que asarlos excesivamente que después los meteremos al horno. La muselina se prepara tan ricamente con un buen tarro de mayonesa, o la hacen ustedes si les place, al que se incoproran las aceitunas negras, escurriditas, y todo lo pasamos por la batidora hasta que las acitunas estén trrituraditas y la mayones cambie de color - del amarillo al negruzco-. Esta base la mezclaremos con las claras, previamente batidas a punto de nieve fuerte, en movimientos envolventes que lo que queremos es oxigenar el producto para que consiga volumen. A continuación pasamos las verduritas por la tempura y las freimos con aceite caliente, muy caliente. Las reservamos Verteremos la muselina por encima de los lomos ya soasados y los introduciremos en el horno previemente calentado a 200º y en función grill. En cuanto la salsa se dore sacamos las lubinas para que no se sequen. A la mesa La presentación es sencilla: sobre una parte del plato vertemos la salsa de cítricos y sobre la misma colocamos la lubina. Las verduras irán al otro lado del plato. Listo para comer. El vino que podemos usar es un blanco clásico, pero yo me voy a permitir recomendar un tinto que me ha resultado gratísimo y es un Mauro (D.O Ribera del Duero, Castilla-León) de 2006. Un excelente tinto elaborado con uva Tinto fino y Shyra. Suave y de ligero sabor a frutos rojos. Postre Como estamos en navidad vamos a hacer una mousee de turron de jijona con unas uvas caramelizadas en oporto. Lo que se necesita - Dos barrras de turron de jijona - 1/2 litro de nata liquida para montar - 6 huevos - 20 uvas - Una copa de oporto - Azucar - Una nuez de mantequilla Las manitas del cocinero Vamos a mezclar en un recipiente adecuado, grandote, las yemas de los 6 huevos, las dos tabletas de turon cortadito y la nata. Batiremos bien batido el mejunje hasta que quede cremoso. Una vez montemos las calras a punto de nieve, mezclaremos suavemente y con movimientos envolventes. Una vez preparado ha de ir al frigorífico un mínimo de 3 horas Las uvas las pelaremos y despepitaremos, tarea asaz ingrata pero necesaria. En una sarten rehogaremos en la mantequilla las uvas, poquito tiempo y pondemos un par de cucharadas de azucar removiendo hasta que cojan color y en ese momento la copita de oporto. Reservaremos sin el caldo resultante. A la mesa Serviremos la mousse en copas individuales acompañadas de las dos uvas de la suerte caramelizadas con oporto. Un hojita de menta se le pude añadir como decoración. Pues eso es todo. Eso es lo que vamos a cenar en casa la noche del 31. Hasta 2010 y que todo lo que les ocurra ese año sea excelente. FELIZ 2010 (c) Alfonso Merelo 2009 El atún es uno de mis pescados favoritos sobre todo porque admite muchas maneras de guisarlo. Desde el humilde frito o en adobo, pasando por los marmitakos o guisos con patatas o con tomate, el atún ofrece múltiples posibilidades de preparación. Esta vez me he decidido por hacer una receta nueva, que en realidad mezcla algunas otras que he hecho alguna vez. Lo que hay que tener -1 kilo de lomo de atún o bonito - ½ kilo de gambones - 200 gramos de camarones - ½ litro de bechamel - ½ litro de caldo de pescado - 3 cucaharaditas de tomate rallado - 1 copa de brandy - 2 puerros - 1 cebolla - 1 rama de apio - Perejil - 1 rulo de queso de cabra - 1 patata cocida - Agar agar Las manitas del cocinero De momento podemos empezar a filetear el lomo de atún, cortándolo fino, pero no trasparente, que después pasa lo que pasa. Salpimentamos y rebozamos en huevo y pan rallado, friendo a continuación todos lo filetes. Reservamos y pasamos a elaborar el relleno. En aceite freímos el puerro y media cebolla. Una vez esté medio hecha la verdura, añadimos las cabezas de los gambones hasta que se hagan. Añadimos la becahmel espesita y dejamos en reposo una media hora. Retiramos las cabezas y pasamos la salsa por un chino. La salsorra resultante la pondremos de nuevo a fuego y coceremos los gambones cortaditos en la misma. Añadimos el agar agar o gelatina para solidificar y vertemos la mezcla en una bandeja recubierta de papel parafinado a la nevera para que espese y se haga manejable. Mientras tanto se toman ustedes una copita de vino tinto o cervecita si es media mañana y proceden a elaborar la salsa de camarones. Para ello basta cortar el apio y el otro puerro y ponerlos con un poquito de aceite. Cuando ya estén blanditos los dos componentes añadimos el tomate rallado, el perejil, y los camarones crudos. Un par de minutos después podemos ya echar la copa de coñac que flambearemos a continuación. Ponemos el caldito de pescado (he usado caldo de tetra brick pero si tiene un fumet mucho mejor) y a cocer lentamente una media horita. Basta con pasar toda la salsa por un pasapurés y colar después. Para espesar la misma una patatita cocida queda de lujo, porque le da un cuerpo y una untuosidad sobresaliente, y basta con darle un toque de batidora o “minipimer”. A por el plato Los filetes de atún será la base, a la que añadiremos el relleno, cortado del tamaño del filete. Encima de la mezcla pondremos una fina capa de queso de cabra. Esto irá todo a gratinar hasta que el queso cobre su color quemadito. Lo servimos con la salsa aparte, para que los golosos mojen pan si quieren directamente en la salsera y podemos usar unas patatas fritas en cuadraditos como acompañamiento o unos espaguetis con mantequilla, incluso unos ñoquis. Un vinito blanco irá de lujo con este lucido plato un Rias Baixas, un vino del condado de Huelva, un vino de aguja, incluso un vino portugués como el Mateus blanco puede ir muy bien. © Alfonso Merelo 2009 Pues me dirán ustedes que el maridaje de la morcilla y la manzana no parece muy interesante y sin embargo lo es. Es perfecto la mezcla ácida con la dureza de la morcilla de sangre. Lo probé por primera vez en un restaurante de Segovia, cerca de la plaza mayor, llamado Casares, en la calle Isabel la Católica. Este sitio combina la comida mas tradicional segoviana, unos judiones espectaculares, con diseños de vanguardia (los crepes de tres chocolates para los mas golosos). Pues he intentado recrear lo probado en este restaurante y ha salido algo bastante interesante. La receta es propia, aunque imagino que alguien la habrá hecho anterioremente Lo que hay que tener 2 manzanas golden Una morcilla de arroz Mantequilla Puerro Queso de cabra en rulo Un chorizo de jabugo Caldo La manita del cocinero Tenemos que pelar las manzanas y quita el corazón y las pepitas. Las cortaremos en láminas y en una sartén, untada en mantequilla, las asaremos a fuego fuerte para que se doren. Las reservamos en lugar aparte y en la misma sarten asaremos la morcilla cortada en lonchas, no demasiado que es frágil. Retirada la morcilla freiremos el puerro, cortadito, en la mantequilla sobrante (yo le he añadido un poco de aceite de oliva virgen. Demasiada mantequilla no es de mi gusto). Una vez blandito el puerro, añadimos el chorizo troceado, una cucharada de harina que tostaremos y por fin el caldo de pollo, fabricando un roux ligero. Y digo ligero porque no debe espesarse demasiado para que no parezca engrudo gomoso y si salsa. El roux se cuela y se reserva. A preparar el plato Lo primero es colocar na rodaja de manzana. Encima pondremos una lonchita de morcilla y una de queso cubriendo con otra manzana y así sucesivamente formando las milhojas si son capaces de ellos. Pienso que con tres capas de manzana es mas que suficiente. Cubriremos con el roux y, antes de servir, introduciremos en horno muy fuerte unos tres o cuatro minutos para que los invitados se quemen lo menos posible y el queso se amalgame bien con la morcilla. Un vinito blanco vendrá bien con las morcillas, o un tinto que a fin de cuentas estamos tomando sangre con cebolla y arroz. A disfrutarlo. © Alfonso Merelo 2009 Hace unos 15 días estuvimos en la impresionante ciudad de Toledo pasando un largo fin de semana. Toledo es una bellísima ciudad que tiene bien ganada su título de “Ciudad Patrimonio de la Humanidad”. Perderse por las callejuelas y plazas de la ciudad es todo un place, pese a las cuestas que cuestan lo suyo subirlas. El patrimonio está relativamente cuidado con algunos problemas de conservación y dejadez. Pero en conjunto se puede decir que goza de buena salud, aunque mejorable. Pero como este es un blog dedicado a la cocina, vamos a hacer un recorrido gastronómico por algunos de los lugares que vistamos. Veamos dos restaurantes de Toledo, muy diferentes en cuanto a carta, ambiente y decoración. Alfileritos 24 se encuentra en el nº 24 de la calle Alfileritos, ¿que coincidencia verdad? El restaurante Alfileritos 24 Es un bar restaurante donde en la planta baja se puede tapear y en la superior comer. La cocina se encuentra en la segunda planta del edificio, a la que acceden los camareros por una “peligrosa” escalera a la vista de todos. De arquitectura antigua pero con un interior muy moderno nos ofreció una carta diferente a lo que habíamos visto en otros lugares. La carta es muy experimental con cocina renovada, pero que mantiene algunos toques de la tradicional toledana. Nos decidimos por probar varias cosas “al centro” y así tener una visión más amplia de lo que ofertaban. Antes, para beber, nos recomendaron un Isola tinto joven, hecho con uva tempranillo y Shyra, de 2008 que resulto aceptable aunque no excelente con una buena relación calidad precio. Para empezar pedimos un pica-pica, que consiste en una variedad de tapas, en numero de 4 diferentes, para dos personas. Consiste en unos tomates asados rellenos de ensalada de perdiz escabechada, brochetas de pollo marinados en salsa de coco y soja, croquetas de mejillones y un tartar de atún rojo con algas y guacamole. De las cuatro tapas el tartar de atún es sencillamente sublime. Suave, fresco, sabroso, cortado en su justo tamaño y marinado con una salsa especiada muy suave que enriquecía el sabor del atún. Los tomates estaban en su punto justo de asado y el relleno de perdiz era muy interesante, aunque algo escaso. Las croquetas cremosas de mejillones estaban correctas simplemente y el pincho de pollo resultó ser otro de los platos estrella de estos entrantes. El pica-pica es uno de los platos interesantísimos para empezar a comer. Al centro pedimos dos especialidades de los entrantes: Tempura de cangrejo con verduras con salsa de yogurt especiada y sisho, y también pedimos rollitos crujientes de pato, foie y caramelo de vermouth pato. La tempura resultó decepcionante, de la que sólo puedo decir que lo mejor del plato fue la salsa de yogurt realmente conseguida. Pero los rollitos de pato son otra de las exquisiteces de este restaurante. Un suave crujiente, pasta brick muy bien resuelta, con un relleno de pechugas de pato en las que el foie se mezcla de manera excepcional. De lo mejor de la velada. En la carta hay algunas cosas que no pudimos probar, aunque nos hubiera gustado, como por ejemplo las fajitas de carcamusa con espuma de patata (la carcamusa es un guiso de cerdo con chorizo típico toledano) o el bacalao con espinacas, pasa piñones y ali oli de miel. Pero no se puede comer tanto. Par rematar la faena pedimos un postre que resultó ser un remate dignísimo para la cena: Helado de queso, gelatina de miel y granizado de manzana verde. La mezcla de los tres ingredientes en la boca es una delicia. Es uno de los grandes postres elaborados que he tomado últimamente. Desde luego, si quieren comer de manera diferente Alfileritos 24 es su restaurante en Toledo. Atención: 9 Decoración: 9 Postres: 8,5 Carta de vinos: 8 Calidad/precio: 8,5 Clásico restaurante desde 1953, creo recordar. Está situado en pleno centro de Toledo, muy cerca de la Catedral en una callejuela perpendicular a la calle Hombre de Palo (en honor a un autómata que se dice que construyó un ingeniero del siglo XVI llamado Juanelo Turriano). Viniendo de esta calle entramos en el local situado a la izquierda, auque hay otro de la misma casa justo enfrente. El salón no es excesivamente grande, tal vez para 50 personas. La carta no es muy extensa y desde luego no tiene ninguna concesión a la heterodoxia culinaria. Se basa prácticamente en los productos de caza y típicos de Toledo: Venado, perdiz, ciervo y los insustituibles mazapanes. Para beber nos recomendaron un vino de Castilla la Mancha que no tiene nada que envidiar al de otras regiones productoras. Hay que saber elegir desde luego y en estos caso siempre es aconsejable dejarse llevar por los que conocen los vinos de su tierra y no hay nada mejor que pedir opinión al maitre sobre que vino podemos tomar. En este caso la elección fue de un ****** de 2006 que se mostró suave y perfecto para acompañar los platos que tomamos. A su temperatura adecuada puedo decir que es muy recomendable y por encima de la media. Muy recomendable. Para empezar, era de noche y en las cenas mejor no excederse, tomamos un revuelto de “prueba de venado”. Nada espectacular porque el adobo con que está hecha la carne puede asemejarse a cualquier otra carne de esas característica. De plato principal pedimos un plato de ciervo en escabeche y perdiz a la toledana. El ciervo estaba condimentado con un suave escabeche y la carne era excelente. Sinceramente uno de los mejores escabeches que he probado y con una presentación muy lograda. Es uno de los platos estrella, según me contó el maitre y no es de extrañar que lo sea. La perdiz era un ejemplar de tamaño razonable y delicadamente guisado, pues la “blandura” era lo mas destacado. Fue una ligera decepción, no porque el plato estuviera mal hecho, sino porque se sirve espartana sin acompañamiento ni nada que se le parezca. Es perdiz y ya está. Pero la calidad del producto base compensa cualquier resquemor. Por postre no pudimos por menos que pedir unas delicias de mazapán que alegraron el final de la velada. Son suaves, no excesivamente dulces, y con un ligero relleno de yema. Deliciosos en una palabra, si a usted le gusta el mazapán. Y por otra parte la tarta de chocolates variados está buena si ser nada del otro mundo. Atención: 9 Decoración: 6 Postres: 8 Carta de vinos: 8 Calidad/precio: 8 La Hostería en Oropesa. Oropesa tiene un enorme castillo, que es a su vez parador nacional. Al lado del castillo en una calle paralela a su frontal se encuentra el restaurante La Hostería. El local es mas bien lo que se conoce como mesón. Está bien atendido y lo único que se le reprocha es el calor, era octubre pero con estas temperaturas el aire acondicionado se echaba de menos. El camarero que nos atendió nos recomendó un tinto Casa de la Viña que no era nada del otro mundo pero se podía tomar. Como era una mañana soleada que menos que comenzar con unas migas del pastor. Ración abundante y muy barata, algo escasa de magras carnes, pero muy en su punto en cuanto a los sabores y las texturas de las migas en sí mismas. Después seguimos con una ensalada de perdiz escabechada, hecha con hojas de rúcula, achicoria y lechuga roble y los consabidos tomates cherri. El escabechado correcto y la perdiz sabrosa. Y por fin cochinillo asado en su punto correcto, acompañado de patatas panadera correctas. Los postres normales y corrientes a base de helados y tartas de las que se pueden encontrar en cualquier otro sitio. Atención: 7 Decoración: 5 Postres: 5 Carta de vinos: 5 Calidad/precio: 8 Sólo una muestra de los excelentes sitios para comer. Y desde luego una maravilla para ver. (c) Alfonso Merelo 2009 ¿Tempura? ¿Tortilla de patatas? ¿es eso posible? Pues... si y no. En primer lugar tengo que comentar que me fastidia mucho el término tempura. Se dice rebozado, rebozado de toda la vida que muy probablemente llevaran españoles y portugueses a Japón en el siglo XIX. La única diferencia puede estar en la frialdad del agua con la que se elabora. Pero dejemos el chauvinismo revindicativo y pasemos a lo que es esta elaboración. Si les soy sincero le he copiado la receta a un cocinero madrileño de apellido conocidísimo como es Chicote. Copiar no es la palabra exacta, sino que simplemente he seguido su receta para hacer este entremés. Ingredientes (para cuatro personas) 3 yemas de huevo 2 patatas grandes 1 cebolla Salsa de soja. Para la tempura. - Harina de maíz. - Agua helada. - Yema de huevo. - Sal. ¿Como lo preparamos? Cortamos las patatas finitas, o sea paja, y las cebollas en juliana. No hay que remojar la patata en agua para no quitarles el almidón. La cebolla se corta en juliana fina. La tempura se prepara como habitualmente con el agua helada y se mantiene así mediante un bol mas grande lleno de hielo. Tengo que decir que he usado algunas veces un preparado para tempura de una conocida marca de supermercados al que sólo hay que añadirle el agua helada y que queda razonablemente bien. Una vez preparada la tempura se le añaden las verduras mezcladas y se preparan para freir. Las yemas de huevo se baten y se les añade un poco de salsa de soja. Introducimos esta mezcla en un bol y este en agua caliente al baño maría. La temperatura no debe de pasar de lso 60º para evitar que se cuaje. Las patas se frien mezcladas con la cebolla para que formen unos bloques. El plato se monta con las patatas y cebollas y se añade por enciam la salsa de huevo caliente con la soja. Tal vez no sea una tortilla de patatas clásica, y se parezca mas a un revuelto sin revolver, pero conserva todo lo esencial de la tortilla, y lo que es mas importante el sabor. Además es muy fácil de preparar y queda uno de lujo con este plato tela de sofisticado. (c) Alfonso Merelo 2009 Hace ya casi un año que no subo recetas a este espacio. No crean que es que no he comido nada durante este tiempo, de hecho estoy mas gordo de lo debido, ha sido simplemente una cuestión de dejadez. Pero voy a intentar que este blog se actualice al menos una vez al mes con nuevas recetas. Para esta reentrada he elegido un receta sencillita, pero exquisita, como es la de estas vieiras gratinadas. VIEIRAS CON LANGOSTINOS GRATINADAS CON QUESO PAYOYO Ingredientes: -4 vieiras -16 langostinos - 1 puerro - Queso payoyo curado (o emmental que también sirve) - Harina - 4 Pimientos de piquillo - Leche - Aceite - Sal, pimienta, nuez moscada - Brandy El queso payoyo es un queso de cabra que se fabrica con la leche de esta especie, la cabra payoya. Este queso es típico de Villaluenga del Rosario, un pueblo de la provincia de Cádiz. Los hay de diferentes curaciones y con pimentón y en manteca. Son elaboraciones que resultan altamente recomendables. Elaboración Podemos comprar las vieiras frescas o refrigeradas, naturalmente una buena vieira fresca dará muca mas calidad al producto final. Separamos la carne de las conchas y limpiamos estas últimas con agüita y jabón. Pondremos una sartén al fuego y asaremos las vieiras hasta que estén hechas. Las reservamos. Las 12 cabezas de langostinos las asaremos también en la misma sartén y una vez hechas añadiremos el brandy, media copa y el resto se lo beben ustedes si se tercia, y lo quemamos. Cuando se consuma retiramos las cabezas de langostinos y doramos el puerro cortado finamente (si hace falta podemos añadir aceite). Una vez que el puerro este soasado añadiremos al recipiente una cucharada de harina que tostaremos hasta que tome color. Echamos la leche poco a poco para hacer un roux bastante espeso. En este roux cocinaremos los langostinos pelados, y cortados unos 3 minutos. Introduciremos en la mezcla la carne de las vieiras cortada, lo pimientos de piquillo cortados en tiras y retiraremos del fuego. Las conchas del bivalvo se rellenan con la mezcla y para rematar cortamos finas lonchas de queso payoyo curado e introducimos todo a gratinar unos cinco minutos. Se sirven en la propia concha (con un platito debajo no se me vayan a quemar) Para acompañarlas un buen vino blanco es el indicado. © Alfonso Merelo 2009 Un entrante muy socorrido para saraos de comer de pie. Es decir: especialmente para esas fiestas de cumpleaños, santos, bautizos civiles y reuniones de amigotes y amigotas que se reunen en torno a una mesa y en las que casi todos aportan algo. Es muy fácil de hacer y quedarán como reyes de la cocina. Ingredientes: - Un molde de horno - Un horno - Pan de molde - 1/2 litro de leche - 1 huevo - 12 lonchas de jamón de york - 12 lonchas de queso fundido o para fundir -12 lonchas de queso emmetal - Una cucharada de azucar para la leche. Azucar para el molde. - Sal y pimienta a gusto. Preparación Lo primero que podemos hacer es quitarle la corteza al pan de molde. Se puede dejar con ella, pero queda menos vistoso y no se trata de hacer un sandwich. Si es usted mas poderoso económicamente hablando, puede comprar el pan descortezado. En un bol pondremos la leche con el huevo, la pimienta, la sal y el azucar y batiremos todo. Impreganaremos las rebanadas de pan con la mezcla y colocaremos una primera capa en el molde. Previamente habremos caramelizado el mismo, echando "azuquita" por el fondo, no se crean que es mas que eso. A la capa de pan le pondremos encima lonchas de jamon cocido, o de york, las lonchas de queso fundido y las lonchas de emmental. (Una variante que se me acaba de ocurrir y que no he probado: podría sustituirse el queso fundido por lonchas de queso provolone). Cubriremos con mas pan e iremos añadiendo capas de relleno hasta finalizar con la altura que queramos, no me sobrepasen el molde que se desborda, terminando con una capa de pan. En el horno deberá permanecer de unos 20 a 30 minutos a fuerza media alta (200º). Cuando el pan de la última capa esté dorado, el pudding o pastel estará terminado. Lo dejamos que se enfríe, lo desmoldamos y lo cortamos como si fuera un bizcocho. Se puede tomar con refrescos, cerveza, agua o vino blanco joven. O con lo que les apetezca. (c) 2008 Alfonso Merelo Solá. |
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