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Hace unos 15 días estuvimos en la impresionante ciudad de Toledo pasando un largo fin de semana. Toledo es una bellísima ciudad que tiene bien ganada su título de “Ciudad Patrimonio de la Humanidad”. Perderse por las callejuelas y plazas de la ciudad es todo un place, pese a las cuestas que cuestan lo suyo subirlas. El patrimonio está relativamente cuidado con algunos problemas de conservación y dejadez. Pero en conjunto se puede decir que goza de buena salud, aunque mejorable. Pero como este es un blog dedicado a la cocina, vamos a hacer un recorrido gastronómico por algunos de los lugares que vistamos. Veamos dos restaurantes de Toledo, muy diferentes en cuanto a carta, ambiente y decoración. Alfileritos 24 se encuentra en el nº 24 de la calle Alfileritos, ¿que coincidencia verdad? El restaurante Alfileritos 24 Es un bar restaurante donde en la planta baja se puede tapear y en la superior comer. La cocina se encuentra en la segunda planta del edificio, a la que acceden los camareros por una “peligrosa” escalera a la vista de todos. De arquitectura antigua pero con un interior muy moderno nos ofreció una carta diferente a lo que habíamos visto en otros lugares. La carta es muy experimental con cocina renovada, pero que mantiene algunos toques de la tradicional toledana. Nos decidimos por probar varias cosas “al centro” y así tener una visión más amplia de lo que ofertaban. Antes, para beber, nos recomendaron un Isola tinto joven, hecho con uva tempranillo y Shyra, de 2008 que resulto aceptable aunque no excelente con una buena relación calidad precio. Para empezar pedimos un pica-pica, que consiste en una variedad de tapas, en numero de 4 diferentes, para dos personas. Consiste en unos tomates asados rellenos de ensalada de perdiz escabechada, brochetas de pollo marinados en salsa de coco y soja, croquetas de mejillones y un tartar de atún rojo con algas y guacamole. De las cuatro tapas el tartar de atún es sencillamente sublime. Suave, fresco, sabroso, cortado en su justo tamaño y marinado con una salsa especiada muy suave que enriquecía el sabor del atún. Los tomates estaban en su punto justo de asado y el relleno de perdiz era muy interesante, aunque algo escaso. Las croquetas cremosas de mejillones estaban correctas simplemente y el pincho de pollo resultó ser otro de los platos estrella de estos entrantes. El pica-pica es uno de los platos interesantísimos para empezar a comer. Al centro pedimos dos especialidades de los entrantes: Tempura de cangrejo con verduras con salsa de yogurt especiada y sisho, y también pedimos rollitos crujientes de pato, foie y caramelo de vermouth pato. La tempura resultó decepcionante, de la que sólo puedo decir que lo mejor del plato fue la salsa de yogurt realmente conseguida. Pero los rollitos de pato son otra de las exquisiteces de este restaurante. Un suave crujiente, pasta brick muy bien resuelta, con un relleno de pechugas de pato en las que el foie se mezcla de manera excepcional. De lo mejor de la velada. En la carta hay algunas cosas que no pudimos probar, aunque nos hubiera gustado, como por ejemplo las fajitas de carcamusa con espuma de patata (la carcamusa es un guiso de cerdo con chorizo típico toledano) o el bacalao con espinacas, pasa piñones y ali oli de miel. Pero no se puede comer tanto. Par rematar la faena pedimos un postre que resultó ser un remate dignísimo para la cena: Helado de queso, gelatina de miel y granizado de manzana verde. La mezcla de los tres ingredientes en la boca es una delicia. Es uno de los grandes postres elaborados que he tomado últimamente. Desde luego, si quieren comer de manera diferente Alfileritos 24 es su restaurante en Toledo. Atención: 9 Decoración: 9 Postres: 8,5 Carta de vinos: 8 Calidad/precio: 8,5 Clásico restaurante desde 1953, creo recordar. Está situado en pleno centro de Toledo, muy cerca de la Catedral en una callejuela perpendicular a la calle Hombre de Palo (en honor a un autómata que se dice que construyó un ingeniero del siglo XVI llamado Juanelo Turriano). Viniendo de esta calle entramos en el local situado a la izquierda, auque hay otro de la misma casa justo enfrente. El salón no es excesivamente grande, tal vez para 50 personas. La carta no es muy extensa y desde luego no tiene ninguna concesión a la heterodoxia culinaria. Se basa prácticamente en los productos de caza y típicos de Toledo: Venado, perdiz, ciervo y los insustituibles mazapanes. Para beber nos recomendaron un vino de Castilla la Mancha que no tiene nada que envidiar al de otras regiones productoras. Hay que saber elegir desde luego y en estos caso siempre es aconsejable dejarse llevar por los que conocen los vinos de su tierra y no hay nada mejor que pedir opinión al maitre sobre que vino podemos tomar. En este caso la elección fue de un ****** de 2006 que se mostró suave y perfecto para acompañar los platos que tomamos. A su temperatura adecuada puedo decir que es muy recomendable y por encima de la media. Muy recomendable. Para empezar, era de noche y en las cenas mejor no excederse, tomamos un revuelto de “prueba de venado”. Nada espectacular porque el adobo con que está hecha la carne puede asemejarse a cualquier otra carne de esas característica. De plato principal pedimos un plato de ciervo en escabeche y perdiz a la toledana. El ciervo estaba condimentado con un suave escabeche y la carne era excelente. Sinceramente uno de los mejores escabeches que he probado y con una presentación muy lograda. Es uno de los platos estrella, según me contó el maitre y no es de extrañar que lo sea. La perdiz era un ejemplar de tamaño razonable y delicadamente guisado, pues la “blandura” era lo mas destacado. Fue una ligera decepción, no porque el plato estuviera mal hecho, sino porque se sirve espartana sin acompañamiento ni nada que se le parezca. Es perdiz y ya está. Pero la calidad del producto base compensa cualquier resquemor. Por postre no pudimos por menos que pedir unas delicias de mazapán que alegraron el final de la velada. Son suaves, no excesivamente dulces, y con un ligero relleno de yema. Deliciosos en una palabra, si a usted le gusta el mazapán. Y por otra parte la tarta de chocolates variados está buena si ser nada del otro mundo. Atención: 9 Decoración: 6 Postres: 8 Carta de vinos: 8 Calidad/precio: 8 La Hostería en Oropesa. Oropesa tiene un enorme castillo, que es a su vez parador nacional. Al lado del castillo en una calle paralela a su frontal se encuentra el restaurante La Hostería. El local es mas bien lo que se conoce como mesón. Está bien atendido y lo único que se le reprocha es el calor, era octubre pero con estas temperaturas el aire acondicionado se echaba de menos. El camarero que nos atendió nos recomendó un tinto Casa de la Viña que no era nada del otro mundo pero se podía tomar. Como era una mañana soleada que menos que comenzar con unas migas del pastor. Ración abundante y muy barata, algo escasa de magras carnes, pero muy en su punto en cuanto a los sabores y las texturas de las migas en sí mismas. Después seguimos con una ensalada de perdiz escabechada, hecha con hojas de rúcula, achicoria y lechuga roble y los consabidos tomates cherri. El escabechado correcto y la perdiz sabrosa. Y por fin cochinillo asado en su punto correcto, acompañado de patatas panadera correctas. Los postres normales y corrientes a base de helados y tartas de las que se pueden encontrar en cualquier otro sitio. Atención: 7 Decoración: 5 Postres: 5 Carta de vinos: 5 Calidad/precio: 8 Sólo una muestra de los excelentes sitios para comer. Y desde luego una maravilla para ver. (c) Alfonso Merelo 2009 ¿Tempura? ¿Tortilla de patatas? ¿es eso posible? Pues... si y no. En primer lugar tengo que comentar que me fastidia mucho el término tempura. Se dice rebozado, rebozado de toda la vida que muy probablemente llevaran españoles y portugueses a Japón en el siglo XIX. La única diferencia puede estar en la frialdad del agua con la que se elabora. Pero dejemos el chauvinismo revindicativo y pasemos a lo que es esta elaboración. Si les soy sincero le he copiado la receta a un cocinero madrileño de apellido conocidísimo como es Chicote. Copiar no es la palabra exacta, sino que simplemente he seguido su receta para hacer este entremés. Ingredientes (para cuatro personas) 3 yemas de huevo 2 patatas grandes 1 cebolla Salsa de soja. Para la tempura. - Harina de maíz. - Agua helada. - Yema de huevo. - Sal. ¿Como lo preparamos? Cortamos las patatas finitas, o sea paja, y las cebollas en juliana. No hay que remojar la patata en agua para no quitarles el almidón. La cebolla se corta en juliana fina. La tempura se prepara como habitualmente con el agua helada y se mantiene así mediante un bol mas grande lleno de hielo. Tengo que decir que he usado algunas veces un preparado para tempura de una conocida marca de supermercados al que sólo hay que añadirle el agua helada y que queda razonablemente bien. Una vez preparada la tempura se le añaden las verduras mezcladas y se preparan para freir. Las yemas de huevo se baten y se les añade un poco de salsa de soja. Introducimos esta mezcla en un bol y este en agua caliente al baño maría. La temperatura no debe de pasar de lso 60º para evitar que se cuaje. Las patas se frien mezcladas con la cebolla para que formen unos bloques. El plato se monta con las patatas y cebollas y se añade por enciam la salsa de huevo caliente con la soja. Tal vez no sea una tortilla de patatas clásica, y se parezca mas a un revuelto sin revolver, pero conserva todo lo esencial de la tortilla, y lo que es mas importante el sabor. Además es muy fácil de preparar y queda uno de lujo con este plato tela de sofisticado. (c) Alfonso Merelo 2009 Hace ya casi un año que no subo recetas a este espacio. No crean que es que no he comido nada durante este tiempo, de hecho estoy mas gordo de lo debido, ha sido simplemente una cuestión de dejadez. Pero voy a intentar que este blog se actualice al menos una vez al mes con nuevas recetas. Para esta reentrada he elegido un receta sencillita, pero exquisita, como es la de estas vieiras gratinadas. VIEIRAS CON LANGOSTINOS GRATINADAS CON QUESO PAYOYO Ingredientes: -4 vieiras -16 langostinos - 1 puerro - Queso payoyo curado (o emmental que también sirve) - Harina - 4 Pimientos de piquillo - Leche - Aceite - Sal, pimienta, nuez moscada - Brandy El queso payoyo es un queso de cabra que se fabrica con la leche de esta especie, la cabra payoya. Este queso es típico de Villaluenga del Rosario, un pueblo de la provincia de Cádiz. Los hay de diferentes curaciones y con pimentón y en manteca. Son elaboraciones que resultan altamente recomendables. Elaboración Podemos comprar las vieiras frescas o refrigeradas, naturalmente una buena vieira fresca dará muca mas calidad al producto final. Separamos la carne de las conchas y limpiamos estas últimas con agüita y jabón. Pondremos una sartén al fuego y asaremos las vieiras hasta que estén hechas. Las reservamos. Las 12 cabezas de langostinos las asaremos también en la misma sartén y una vez hechas añadiremos el brandy, media copa y el resto se lo beben ustedes si se tercia, y lo quemamos. Cuando se consuma retiramos las cabezas de langostinos y doramos el puerro cortado finamente (si hace falta podemos añadir aceite). Una vez que el puerro este soasado añadiremos al recipiente una cucharada de harina que tostaremos hasta que tome color. Echamos la leche poco a poco para hacer un roux bastante espeso. En este roux cocinaremos los langostinos pelados, y cortados unos 3 minutos. Introduciremos en la mezcla la carne de las vieiras cortada, lo pimientos de piquillo cortados en tiras y retiraremos del fuego. Las conchas del bivalvo se rellenan con la mezcla y para rematar cortamos finas lonchas de queso payoyo curado e introducimos todo a gratinar unos cinco minutos. Se sirven en la propia concha (con un platito debajo no se me vayan a quemar) Para acompañarlas un buen vino blanco es el indicado. © Alfonso Merelo 2009 Un entrante muy socorrido para saraos de comer de pie. Es decir: especialmente para esas fiestas de cumpleaños, santos, bautizos civiles y reuniones de amigotes y amigotas que se reunen en torno a una mesa y en las que casi todos aportan algo. Es muy fácil de hacer y quedarán como reyes de la cocina. Ingredientes: - Un molde de horno - Un horno - Pan de molde - 1/2 litro de leche - 1 huevo - 12 lonchas de jamón de york - 12 lonchas de queso fundido o para fundir -12 lonchas de queso emmetal - Una cucharada de azucar para la leche. Azucar para el molde. - Sal y pimienta a gusto. Preparación Lo primero que podemos hacer es quitarle la corteza al pan de molde. Se puede dejar con ella, pero queda menos vistoso y no se trata de hacer un sandwich. Si es usted mas poderoso económicamente hablando, puede comprar el pan descortezado. En un bol pondremos la leche con el huevo, la pimienta, la sal y el azucar y batiremos todo. Impreganaremos las rebanadas de pan con la mezcla y colocaremos una primera capa en el molde. Previamente habremos caramelizado el mismo, echando "azuquita" por el fondo, no se crean que es mas que eso. A la capa de pan le pondremos encima lonchas de jamon cocido, o de york, las lonchas de queso fundido y las lonchas de emmental. (Una variante que se me acaba de ocurrir y que no he probado: podría sustituirse el queso fundido por lonchas de queso provolone). Cubriremos con mas pan e iremos añadiendo capas de relleno hasta finalizar con la altura que queramos, no me sobrepasen el molde que se desborda, terminando con una capa de pan. En el horno deberá permanecer de unos 20 a 30 minutos a fuerza media alta (200º). Cuando el pan de la última capa esté dorado, el pudding o pastel estará terminado. Lo dejamos que se enfríe, lo desmoldamos y lo cortamos como si fuera un bizcocho. Se puede tomar con refrescos, cerveza, agua o vino blanco joven. O con lo que les apetezca. (c) 2008 Alfonso Merelo Solá. Ingredientes: Para las milhojas - 1/2 kilo de pechugas de pollo fileteadas - 200 gramos de panceta o tocineta de cerdo ibérico (lo que los mas refinados llaman "veicon") - 10 lonchas de queso manchego (emmental, provolone, gouda) - Una cucharada de salsa de soja - Sal y pimienta Para la salsa: - aceite de oliva virgen extra - un puerrro - un diente de ajo - una cebolla mediana - un vaso de brandy - un vaso de caldo - Nata líquida - Pimienta en grano, jengibre, tomillo, sal Esta receta es una modificación de la que probe una vez en casa de una buena amiga mía, Mariví Guerrero. Ella hacía las pechugas enrolladas y rellenas de queso. una vez cortadas era, y es, un entrante muy divertido, fácil de preparar y comer. La modificación consiste en algunos añadidos por mi cuenta y en disponer los productos apilados y no enrllados, formando una "milhoja". En primer lugar cortamos las pechugas de pollo en filetes finos y mas o menos del mismo tamaño. Los filetes los salpimetarmeos y añadiremos la cucharada de salsa desoja para marinarlos durante una hora por lo menos. En una lámina de papel de alumino dispondremos un filete de pechuga, una loncha de panceta (ahumada o sin ahumar), y una loncha de queso. Encima pondremos otro filete de pechuga y vlveremos a hacer la operación anterior hasta que queramos, nos aburramos o nos quedemos sin ingredietes. Hay que terminar siempre cerrando con una pechuga. Recomiendo no mas de 4 pechugas y tres rellenos intermedios. La milhoja se cierra en el papel de alumnio (bien cerrado y ajustado) y se introduce en el horno, calentado a 200º durante media hora. Mientras que las pechugas se hacen al horno preparamemos la salsa picando la cebolla, el puerro y el ajo. En aceite de oliva sofreiremos los tres ingredientes, a fuego suave, hasta que esté la cebolla trasparente. Añadiremos la pimienta en grano, el jengibre y el tomillo y la copa de brandy. Flambearemos el brandy y una vez reducido añadiremos el vaso de caldo. Durante 10 minutos y a fuego muy lento esperaremos a que reduzca la salsa y, retirándola del fuego , añadiremos 150cc de nata líquida. Para terminar la salsa la trituraremos en batidora y la colaremos por un chino o colador. Las pechugas se dejan enfriar y se cortan trasversalmente. Se sirven con la salsa caliente. Para beber, un Mateus rosee puede ser un buen acompañamiento. (c) Alfonso Merelo 2008 (Nota) La foto no es del plato. Se me olvidó hacerle fotos. Otra vez será. Esta es una receta que he trasformado a partir de otra en la que no estaban incorporadas las angulas. La mezcla de los sabores y el añadido de huevo de codorniz frito y no cocido, como en la receta original, proporciona texturas y sabores diferentes y que combinan de manera sorprendentemente apropiada. Ingredientes: 6 Vaul au Vents 200 gramos de angulas Dos pimientos rojos de asar. Dos pimientos verdes de asar Dos cebollas 6 huevos de codorniz Ajo, vinagre, azúcar, sal, pimienta y aceite Jamón de pato Preparar estos “volovanes” (vaul au vent) resulta sumamente sencillo, aunque requiere tiempo para hacer las verduras. Lo primero que haremos será cortar las verduras en tiras alargadas y finas. En una sartén, con una cucharada de aceite, colocaremos los pimientos y la cebolla y sofreiremos muy lentamente hasta dejarlas muy blandas. A medio hacer añadiremos un chorreoncito de vinagre de jerez, no mucho, y dos cucharaditas de café de azúcar. Se salpimenta a gusto. Las angulas (usen ustedes sucedáneo que resultan igual de “bonitas” y su bolsillo no se resentirá) se colocan en una sartén, donde previamente habremos incorporado, con una cucharada de aceite, dos dientes de ajo fileteados y dos guindillas. Refreiremos las angulas a fuego vivo y reservaremos una vez terminadas. En la misma sartén, una vez retiradas las angulas, añadiremos mas aceite y freiremos los huevos de codorniz.. El plato se monta de la siguiente manera: primero se incorporan las verduras, después las angulas y por último el huevo de codorniz en cada uno de los vaul au vent. Para servir basta un toque de horno fuerte de 30 segundos. Ni se les ocurra usar el microondas. El jamón de pato se espolvorea en finas escamas encima de la clara del huevo. Podemos acompañarlos de un Albariño frío. © Alfonso Merelo 2008 Vivo en una zona de Andalucía que es famosa por sus productos cárnicos del cerdo. La sierra de Huelva esta a no mas de 80 kms de la capital y aquí, por suerte, disfrutamos de una buena gama de productos del cerdo ibérico. Hoy vamos a elaborar una receta con carrilladas o carrilleras de cerdo. La recerta es una adaptación de un títpico guiso de caza, recetas con vino, pero usando el noble gorrino en sustitución. Vayamos a ello INGREDIENTES - 1kg de carrilladas, también llamadas carrilleras, de cerdo ibérico. - ½ kilo de cebolla fresca o cebolleta. - Aceite de oliva virgen. 100 cl. - Una botella de buen vino tinto. Se recomienda un Rioja o un Ribera del Duero de crianza. - Agua. ½ litro - Clavo, sal y pimienta PREPARACIÓN Esta receta no tiene ninguna ciencia, pero sí bastante paciencia. Las carrilleras han de ser cortadas en trozos manejables y limpiadas de la grasa que suelen traer. De origen son bastantes grandes y, como recuerdan por su aspecto a una glándula, mejor trocearlas para que los “melindrosos” no encuentren excusa para no probarlas. Tendremos preparado el aceite en una olla, recomendable la olla a presión por el tiempo de cocción, donde refreiremos lentamente las carrilladas. La carne contiene un alto contenido en gelatina que se irá mezclando con el aceite, creando una capa bastante espesa. Una vez tengamos bien refritas las carrilladas, añadiremos la cebolla y dejaremos que se vuelva trasparente a fuego lento. Unos diez minutos, o quince, serán suficientes para conseguir la “pochéz” de las mismas. Añadiremos el vino tinto, medio litro mas o menos y otro medio litro de agua, el clavo, de especia no de ferretería - no me sean de su pueblo- y salpimentaremos a gusto. Procederos a cerrar la olla a presión, no la dejen abierta que entonces ni hay presión ni hay nada, y tendremos en hervor no menos de 30 minutos. Pasado el tiempo debido de cocción el plato estará completo y terminado. Como acompañamiento podemos usar un puré de manzanas; es bastante adecuado por su contraste de sabor con la carne. Y, dado que se trata de carne al vino tinto, no podemos recomendar otra cosa que un buen tinto. Elijan ustedes el que más les agrade. (c) Alfonso Merelo 2008 INGREDIENTES - 300 grs. de tallarines - Dos pechugas de pollo cortadas en dados - Dos zanahorias - Una cebolla grande - Dos pimientos verdes - Salsa de soja - Una copa de brandy - El zumo de medio limón - Almendras fritas - Aceite de girasol o soja - Sal - Pimienta PREPARACIÓN Dejaremos macerar los dados de pollo, salpimentados, en un poco de salsa de soja durante una hora como mínimo. En una olla con abundante agua hirviendo, y salada, coceremos los tallarines de 10 a 15 minutos (depende del fabricante) Cortaremos la zanahoria en bastones, el pimiento en tiras y la cebolla en aros finos. En un wok pondremos aceite para rehogar, medio vaso de agua bastará, y una vez que se caliente añadiremos el pollo. Dejaremos hacer hasta que esté dorado. Añadiremos la copa de brandy y dejaremos que se consuma el alcohol. Una vez consumido, incorporaremos el zumo del limón y dejaremos hacer durante un minuto. Las verduras se dispondrán en el wok, a fuego fuerte, de la siguiente manera: primero las zanahorias -un minuto rehogando-, después el pimiento –otro minuto- y por último la cebolla –un minuto más. Revolveremos los tallarines con el contenido del wock y aumentaremos la cantidad de salsa de soja al gusto. En la bandeja de presentación pondremos las almendras fritas como adorno en la parte superior. Este plato es una combinación muy interesante entre verduras y aves. No es excesivamente calórico y resulta agradable pro la combinación de sabores. Una cerveza de malta es un acompañante excelente. (c) Alfonso Merelo 2008 Este entrante es muy agradable de probar en verano por su notable propiedad refrescante. Es la receta de una buena amiga castellonense, de nombre Gloria, que me lo oferció en su casa en un verano de hace bastantes años. Su sencillez es extrema y el resultado es de una gran vista y sabor. Vamos a ver cómo lo hacemos: INGREDIENTES - Un paquete de pan de molde - Una lata de espárragos - Una lata de maíz dulce - Un tarro de mayonesa - Dos latas de atún en aceite - 200 gramos de salmón ahumado - Pepinillos en vinagre - Una cebolla - Un paquete de sucedaneo de cangrejo (surimi) - Dos tomates maduros Lo primero que haremos será descortezar el pan. Sé que hay marcas que ya vienen si corteza, pero en aras del ahorro y de la economía familiar, mi porpuesta es que ustedes limpien las cortezas del mismo. En un vaso batidor mezclaremos lo pepinillos cortados, la cebolla troceada, el atún, el maiz, los tomates y el sucedaneo de cangrejo. Batimos bien todo hasta formar una pasta de color indefinido entre rojizo con trocitos verdes, pro los pepinillos. Procedemos a disponer las rebanadas de pan en una bandeja con y untamos una primera capa de pan con la mayonesa. Esa capa la cubriermos con el relleno y continuaremos poniendo capas, depende del pan que tengan, hasta acabar con una última capa de pan. Esa capa final la untaremos con mayonesa y la cubriremos con las lonchas del salmon. Adornaremos con espárragos y lechuga. Para beber un vino blanco suave, frío, será ideal. (c) Alfonso Merelo 2008 Esta es una muestra del libro que intento escribir y que alguna vez verá la luz si algún editor se empeña. La idea era, es, relacionar una receta de cocina con una novela, película o serie de ciencia ficción, para así aunar dos de mis vicios confesados y confesables. Como la cosa se ha enfriado y, de momento nadie lo publicará, les dejo aquí una muestra de lo que podría haber sido, o será si los hados son propicios. NACHOS SRA. PEEL La reina del pecado del Club Fuego Infernal Los vengadores es una de las series míticas de la televisión inglesa. Tiene ya sus añitos, pues data de la década de los 60. En España tuvimos ocasión de disfrutarla en la década de los 60 y posteriormente ha sido repuesta en algunas ocasiones en las televisiones por cable. En sus más conocidas temporadas, las que protagonizó Diana Rigg en el papel de Emma Peel se contaban las aventuras del duo Steed-Peel, agentes del servicio secreto británico en constante lucha contra las fuerzas del mal que intentaban aniquilar el statu quo. Cuando Diana Rigg asumió el rol de la Sra. Peel, tras el abandono de Honor Blackman para interpretar la película del ciclo Bond, Goldfinger, la serie llega a sus más altas cotas de calidad. El papel compuesto por Rigg produjo un personaje que combinaba belleza, cultura y fuerza. Experta en kárate, vestida con sus famosos monos de cuero negro heredados de Blackman, trajes pop, minifaldas y modelos de diseño, que no es que fueran a la moda sino que crearon moda, Peel ejercitaba un irresistible y permanente juego de seducción con el agente británico y compañero de fatigas, que era correspondido por Steed, produciéndose, pues, un intercambio de insinuaciones entre los dos. ¿Qué es lo que hizo que Los Vengadores se convirtiera en un referente inolvidable para muchos aficionados? Principalmente unos excelentes guiones que combinaban un sutil humor ingles con los mas disparatados argumentos referidos, en muchísimos casos, a los intentos de conquistar el mundo por parte de organizaciones secretas y su posterior desbaratamiento de los planes por parte de los dos agentes De izquierda a derecha y de arriba abajo: John Steed ( Patrick Macnee), Kathy Gale (Honor Blackman) Emma Peel (Diana Rigg) y Tara King (Linda Thorson) Con la llegada del guionista Philip Levene, la serie adquirió una mayor incidencia decantándose muchos de los episodios claramente hacia la ciencia-ficción. Los episodios fantásticos se empiezan a suceder y ya no abandonarán la serie. Incluso en el último episodio tenemos a Tara King y Steed abandonando la Tierra a bordo de un cohete de fabricación casera (episodio Bizarre). Los temas desarrollados en clave de Ciencia-Ficción abarcan casi todos los tópicos de la misma. En primer lugar tenemos a los cibernautas (episodio Los Cibernautas). La United Automation es una fábrica de juguetes sofisticados que en realidad se dedica a construir androides a fin de que su creador, el Dr. Armstrong, pueda vengarse de la administración Británica de la que fue despedido. Los cibernautas volverían a aparecer en El Retorno de los Cibernautas, donde Emma Peel es convertida en cibernauta y su voluntad dominada, de manera que pueda atacar a Steed sin remordimientos. En este episodio el papel de científico malo, hermano de Armstrong es interpretado por Peter Cushing. También los agentes secretos tuvieron que combatir invasiones extraterrestres. En La devoradora de Hombres de Sunney Green, la Sra. Peel es poseída por una planta supuestamente de origen extraterrestre y se enfrenta en un combate de igual a igual con Steed, y en Desde Venus con amor (titulo paródico de la mejor película Bond de la etapa Connery) se enfrentaría a invasores extraterrestres, que resulta que no lo son tanto. La serie se basó, entre otras cosas, fundamentalmente en el humor[1]. Hubo episodios totalmente paródicos como el titulado “The Girl From Auntie[2]” , parodia obvia de “The Man From U.N.C.L.E.”, en España “El Agente de CIPOL”. Steed y Peel, la mejor pareja. La receta Identificar a “Los Vengadores” con unos nachos, comida mexicana en principio, es de sencilla explicación. Coincidiremos en que la comida británica no tiene un exceso de predicamento en las cocinas mundiales. Sin embargo, ésta, sufre una influencia enorme de las antiguas cocinas coloniales. De esta influencia, Londres es el paradigma. El Reino Unido comparte comidas y cocinas de todo el mundo, con una gran influencia, por el número, de la oriental. Los nachos que se describen a continuación los probé por primera vez en un pub londinense cercano a la London Tower. La identificación del pub, casi un club, con la serie fue instantánea. De ahí su nombre. INGREDIENTES - Un paquete de nachos. Recomiendo los Doritos Tex-Mex - Mozzarella - Orégano PREPARACIÓN Realmente este plato no tiene prácticamente preparación, lo que si requiere es que se disponga de un horno microondas. Sencillamente colocaremos unos nachos recién sacados de la bolsa en una fuente que soporte las microondas y por encima echaremos mozzarella y orégano. Añadiremos otra capa de nachos y mas queso y orégano. Pondremos tantas capas como queramos, pero siempre terminando con mozzarella y orégano. Los nachos se hornearán en potencia media de microondas durante unos dos minutos. Si se tienen mas tiempo la mozzarella sufre un proceso de “plastificación”, se vuelve auténtico plástico incomible, una cosa repugnante, de verdad. Así que tengan mucho cuidado con el tiempo de cocción. Podemos acompañarla de alguna salsa si es de su gusto tomate picante, salsa brava... pero no es imprescindible Existe una variante de esta receta para paladares más curtidos: añadiendo a la receta anterior un poco de queso roquefort, o azul, el aperitivo puede resultar más interesante [1] Realmente casi ninguno de los episodios se escapa de mantener un sutil humor ingles en sus diálogos y situaciones. Las constantes bromas entre Peel y Steed son uno de los referentes fundamentales de Los Vengadores que permitían ver los episodios con una sonrisa permanente en los labios. [2] Literalmente La Chica de Tía, que, como dice Xavier Pérez en su imprescindible libro, es un antecedente a la agencia de Mortadelo y Filemón: Técnicos en Investigación Aereoterraquea, T.I.A. |